CAMBIA TU FACHA

* Inspirada en una historia real.

Andrés era un auxiliar de bodega en un hipermercado, su principales funciones eran bajar cajas y bultos de los camiones y llevarlas a la zona de almacenamiento, desempacar los productos y entregarlos a los organizadores de anaqueles y estantes y atender las órdenes impartidas por sus supervisores.

Las tareas las realizaba en las noches, cuando estaban saliendo de su jornada los demás trabajadores y ya estaba cerrado el hipermercado; el trabajo era tan extenuante que por lo general terminaba hasta que llegaba la madrugada del día siguiente.

 

Sin importar la hora en la que salía cada mañana, Andrés siempre llegaba una hora más temprano de lo habitual a su trabajo, pues le gustaba estar atento a otras actividades del hipermercado y aprender un poco más de cada una de las áreas; el buscaba una oportunidad para mejorar sus condiciones económicas pero no sabía por dónde empezar.

 

Una de esas tardes, en que Andrés estaba observando a sus compañeros de la jornada diurna, se dio cuenta de los rostros de satisfacción con que se iban los clientes de la sección de vinos, todos ellos sonrientes y con la botella de vino adecuada para la ocasión que la necesitaban; los conocimientos detallados sobre el producto, la amabilidad en el servicio y el profesionalismo con que los atendía Iván, el asesor encargado, eran los responsables del éxito en esta sección del hipermercado.

 

Una de las cosas que más le llamaba la atención a Andrés era la forma de vestir de Iván; mientras que todo el personal de su turno estaba uniformado, él lucia muy elegante en su sección del hipermercado. Como en el turno de la noche no era necesario usar uniforme, Andrés y los otros auxiliares de bodega podían vestirse cómodamente para desarrollar sus actividades, por lo general vestían de overol.

 

Después de varios días de estar observando a Iván, y con el objetivo de entender un poco más de su trabajo, Andrés se decidió a entablar una conversación con él; superando su propia timidez, se presentó, le contó sobre sus aspiraciones de crecimiento personal, sobre sus dudas para dar los pasos en la dirección correcta y le preguntó muchas cosas acerca de los beneficios de aprender sobre los vinos.

 

Iván conversó con Andrés con la misma calidez y amabilidad con que atendía a sus clientes y contestó a todas sus inquietudes; al finalizar la charla Andrés le pidió a Iván que le contestara esta última pregunta:

 

¿Qué cosas puedo empezar a hacer para poder aspirar a un cargo como el tuyo en el futuro?

 

La respuesta de Iván, que en un principio le pareció irrespetuosa a Andrés, fue contundente:

 

¡Cambia tu facha!

 

Andrés hizo un gesto de duda, sin embargo Iván le explicó que lo primero que debía hacer era vestirse como si ya fuera el asesor de la sección de vinos y que ese mismo vestido se lo pusiera a su mente y a su actitud; entendiendo ese concepto con una claridad mayor, se despidieron como si fueran viejos amigos.

 

 

Durante las siguientes semanas Andrés decidió "cambiar su facha" de la siguiente manera:

 

El siguiente salario de Andrés fue invertido en comprar ropa nueva, de pies a cabeza, aunque era un auxiliar de bodega se iba tan elegante como podía.

La hora que llegaba más temprano fue invertida en estudiar las etiquetas de todas las botellas de vino que llegaban.

Durante las horas de trabajo de su turno se especializó en prestar el mejor servicio posible a los organizadores de anaqueles y en proponer a sus supervisores formas más eficientes de hacer las tareas en la bodega.

 

Su paciencia y su constancia vencieron las burlas y las críticas de algunos de sus compañeros y luego de algún tiempo la mayoría de las personas en la bodega, y muchos fuera de ella, sabían que Andrés era uno de los jóvenes más serviciales y eficientes del hipermercado.

 

Ante la salida de Iván, quien se fue a un prestigioso restaurante de la ciudad a trabajar como sumiller, ninguna otra persona en el hipermercado tenía la preparación que se requería, tan solo Andrés, quien inmediatamente pidió la oportunidad de asumir dicha responsabilidad; sus supervisores no  dudaron en recomendarlo ante las directivas para el ascenso como asesor de la sección de vinos.

 

Ahora era claro para Andrés que al "cambiar su facha", realmente lo que había hecho era crear una nueva alternativa con una probabilidad muy alta de ser real para él, Andrés se había:

 

"Vestido para el éxito".

 

Y es que, como Andrés, todos podemos vestirnos para el éxito, todos podemos cambiar nuestra facha y crear realidades alternativas para nuestras vidas; podemos aplicar muchas técnicas y muchas herramientas que nos ayuden a vestirnos de manera diferente en nuestra mente, en nuestra actitud, en nuestro comportamiento y en nuestro lenguaje.

 

Por ejemplo, en esta historia, inspirada por varias personas maravillosas que se han cruzado en mi vida, te compartí algunas de esas herramientas poderosas que te ayudaran a vestirte para el éxito:

 

1.       Busca y júntate con los mejores: obsérvalos, aprende de ellos, pregúntales como logran ser exitosos, trata de lograr su mentoría, imita sus modelos de acción.

2.       Toma acción: invierte en ti, no te quedes en la teoría, no guardes los buenos consejos, pasa a la práctica, emprender es hacer.

3.       Da lo mejor de ti mismo: si tienes que invertir tiempo adicional, ¡hazlo!, si tienes que estudiar y leer, ¡hazlo!, si tienes que trabajar más que los demás, ¡hazlo!, ser el mejor no es una opción, es una obligación.

4.       Ten paciencia y Persevera: siempre habrán problemas, dificultades y barreras que sortear, pero una persona que esta vestida para el éxito saca lo mejor de cada situación y desecha los malos pensamientos de fracaso, pereza y mediocridad.

5.       Actúa como si ya lo fueras: muévete, camina, habla, piensa y actúa como si ya fueras lo que quieres ser; ¡tarde o temprano lo serás!

 

Recuerda que tú ya tienes todo, todo, para ser feliz y exitoso, así que mantén tu #CorazónDeMente.

 

 

ALEXANDER VILLA

International MBA - Economista

Especialista en Gerencia y Liderazgo

Entrenador DeMente – NeuroCoach Profesional certificado por el Institute of Neurocoaching

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